The AI Paradox: los más chicos desconfían
Bansky y Satoshi Nakamoto, la Generación Z teme volverse tonta con la IA y los periodistas hacen huelga
Buen día. Ahora sí, LadoBnews cumple cuatro años 🎉. Por alguna razón sin dudas estresante conté mal y pensé que eran tres :) Publiqué por primera vez el news el 10 de abril de 2022 y este fue el boletín.
En cuatro años la comunidad tiene más de 7000 suscriptores, más de 150 ediciones gratuitas y 20 exclusivas de IA para suscriptores pagos. Se lee en muchos países latinoamericanos con podio en Argentina, México, España, Uruguay, Chile y también España.
El nombre se debe a mi usuario de Twitter @ladob, y al blog que tuve también por cuatro años desde el 2008. Se llamaba “Buenos Aires LadoB” y era una agenda cultural alternativa de la Ciudad de Buenos Aires. Nada de tecnología, era solo música, cine, teatro y hechos culturales. Con ese proyecto armé programas de radio, streaming pionero y dos fiestas memorables en Colegiales. No se si algún lector de LadoBNews participó de ellas pero me encantaría festejar el cumple años de este news y que vengan. Me ofrecieron casualmente un lugar también en Colegiales, así que lo estaré armando para algún momento de esta primera mitad del año. Quien quiera participar con algo, léase comida, bebida, música o con acompañamiento económico para vestir este festejo, me escribe.
Mientras tanto, el sábado 18 de abril de 10 a 12.30 horas se viene la Masterclass de IA. ¡Vamos a ver mucho de Claude! Es virtual y queda grabada. Ultima por el momento.
Mi libro está en boxes y yo ando ansiosas por mostrarles la tapa, el título y cuándo estaré firmando ejemplares en la Feria del Libro de Buenos Aires. Pero ya les cuento que también estaré participando de la presentación de La Era del Alogoritmo, una mirada crítica a la economía de plataformas, otro libro en el que participé, junto a los compiladores Julian Zicari y Martin Burgos y los coautores Analía Ochuzzi y Pablo Vommaro. Será el 4 de Mayo en la Feria del Libro.
🕣 Este boletín lleva 9 minutos de lectura. Aquí podés leer los anteriores y aquí acceder a los cursos de IA.
1) La búsqueda del tesoro: ¿quien es Satoshi Nakamoto?
Hay una línea delgada entre ser un buen periodista de investigación y tener alma de buchón. Sin dudas, ambos temas son interesantes pero la manía de develar identidades anónimas de dos de los medios más relevantes del mundo me asombra. Por un lado, la investigación de un grupo de periodistas de la agencia Reuters que rastreó la verdadera identidad de Bansky en esta completa investigación titulada “En busca de Bansky”.
Por el otro, la del New York Times con “Mi búsqueda para resolver el gran misterio de Bitcoin”.
Si no sabés quien es, probablemente tampoco lo sepas ahora. Lo cierto es que hace 17 años que una persona con el seudónimo Satoshi Nakamoto inventó el Bitcoin y que el 8 de abril de 2026, el New York Times publicó lo que prometía ser la respuesta a su identidad.
La investigación, de diez mil palabras y un año de trabajo, lleva la firma de John Carreyrou, el periodista que en 2015 reveló el fraude de Theranos y terminó con la carrera de Elizabeth Holmes, ahora presa. La persona señalada como Satoshi Nakamoto es Adam Back, un criptógrafo británico de 55 años que dirige Blockstream, una empresa de infraestructura blockchain. La tesis: Back y Nakamoto son la misma persona.
Back lo niega y los expertos dudan. Las pruebas son ingeniosas y circunstanciales, podría ser pero también no. Lo que me gustó de esta investigación es cómo usaron la IA para el proceso.
Todo comenzó cuando el periodista Carreyrou vio el documental de HBO Money Electric: The Bitcoin Mystery (2024), que señalaba al desarrollador canadiense Peter Todd como Satoshi. En ese documental se lo puede ver al ahora señalado inventor Back un poco nervioso con “sus ojos esquivos, su risa incómoda, el movimiento brusco de su mano izquierda me parecieron sospechosos” según contó el colega de olfato periodístico que puso manos e IA a la obra y se puso a investigar.
Tras un año de trabajo junto con el analista de IA Dylan Freedman, analizaron miles de correos y posts de tres listas de correo históricas de la comunidad criptográfica, los compararon con todos los textos conocidos de Nakamoto, y buscaron patrones. La IA decía que era Adam Back.
Un análisis estilométrico identificó rasgos específicos en la escritura de Nakamoto como el uso de doble espacio entre oraciones, ortografía británica y -cuál IA, el uso incorrecto del guión.
El contexto histórico aportó más información. Back sí es el creador de Hashcash, un sistema de prueba de trabajo diseñado originalmente para combatir el spam de email, que Nakamoto citó en el whitepaper del bitcoin y adaptó como componente central del mecanismo de minería. También fue, junto con otra persona, uno de los primeros dos contactados por Satoshi por email, semanas antes de que el bitcoin se lanzara en enero de 2009. Carreyrou dice que Back habría enviado esos correos a sí mismo para construir una coartada retrospectiva.
¿Qué dijo Back, aún antes de publicada la nota? ¡Que él no es! “No soy Satoshi, pero estuve temprano y con foco en las implicancias positivas de la criptografía, la privacidad online y el efectivo electrónico”. También dijo que cree que es bueno para el bitcoin que la identidad de su creador permanezca desconocida, porque eso ayuda a que la criptomoneda sea percibida como un activo neutral y sin liderazgo concentrado.
Esta investigación es la antesala de un próximo documental respaldado por Coinbase, que afirma que develará, finalmente, quien es Nakamoto.
2) La Generación Z desconfía de la IA
Un flamante estudio de Gallup, la Walton Family Foundation y GSV Ventures nos deja espiar lo que siente la generación que creció con ChatGPT. La encuesta analiza el sentimiento que generó el uso de IA entre 1.572 jóvenes de 14 a 29 años: solo el 22% de la Generación Z se siente emocionada por la IA. El año pasado, 2025, ese sentimiento era de un 56%. Cayó la esperanza y subió el enojo que pasó del 22 al 36%. La ansiedad que genera todo esto permaneció igual el año pasado y este, un estable 40%.
Las conclusiones principales son:
1. El estancamiento del uso: en esta franja etaria, en vez de dispararse el uso como en todas las demás, permanece en un 50%. La usan una vez por semana.
2. De la esperanza al escepticismo: el sentimiento es negativo.
El entusiasmo cayó 14 puntos porcentuales y la esperanza bajó 9 puntos.
El enojo aumentó 9 puntos, mientras que la curiosidad (49%) y la ansiedad (42%) son ahora las emociones predominantes.
Incluso los usuarios diarios, que suelen ser más optimistas, muestran una caída drástica en su percepción positiva respecto al año anterior.
3. El impacto en el aprendizaje y la creatividad: la Gen Z no está comprando el discurso de la eficiencia:
Dudan seriamente que la IA mejore la creatividad o el pensamiento crítico.
El 80% considera probable que el uso de estas herramientas dificulte su capacidad de aprendizaje en el futuro.
La confianza en que la IA ayuda a completar tareas o aprender más rápido ha caído entre 7 y 10 puntos en un solo año.
4. IA en el mundo laboral: ¿Herramienta o amenaza?. Para quienes ya trabajan, la IA se ve más como un riesgo que como una oportunidad:
Casi la mitad (48%) cree que los riesgos superan los beneficios, frente a solo un 15% que opina lo contrario.
La brecha de confianza es abismal: el 69% confía en el trabajo realizado únicamente por humanos, mientras que solo el 28% confía en resultados asistidos por IA.
5. Educación y preparación futura: pese a la desconfianza, hay un realismo pragmático sobre el futuro:
El 52% de los estudiantes de primaria y secundaria cree que necesitará saber usar IA para su educación superior.
El 74% de los estudiantes reporta que su institución ya tiene reglas sobre el uso de IA, un salto importante desde el 51% en 2025.
El acceso a herramientas de IA desde computadoras escolares subió del 36% al 49% en el último año.
En síntesis, los más chicos pasaron de la curiosidad a la cautela y lo más importante es que identifican que la eficiencia a corto plazo podría estar comprometiendo su desarrollo cognitivo a largo plazo. Debo decir que me entusiasma leer esto porque es exactamente lo que siento y pienso.
Además, recordemos que la Generación Z es a la que le va a costar más conseguir trabajos por culpa de que las empresas reemplazan los puestos juniors o administrativos con la IA.
3) Huelga de periodistas por la IA
Las callecitas del barrio de Hudson Square de la ciudad de Nueva York, las de Chicago y las de Washington D.C. presenciaron la primera huelga de periodistas convocada por el sindicato ProPublica Guild. La huelga de 24 horas fue analógica: más de 150 periodistas salieron a las calles con consignas en pancartas que rezaban “Trabajadores de ProPublica: Merecen un salario justo” y “Pensamientos, no bots”.
Podría haber sido Buenos Aires y también Madrid porque hablamos de una globalización de problemas acarreados por la IA y también, la precarización del periodismo -y de muchas otras profesiones-.
Volviendo a la huelga norteamericana, busca protegerse de los despidos por IA:
Protección por “causa justificada” en caso de despidos y aumentos salariales para compensar el aumento del coste de la vida.
Una cláusula contractual que prohíba los despidos derivados de la adopción de la IA.
Esta huelga fue llamativa porque es la primera vez que un medio de trascendencia internacional como es Pro Pública se suma a las demandas. No solo los periodistas: se le pidió a los lectores que no crucen el piquete digital por un día. Es decir, que no lean notas del portal.
Por otro lado, el sindicato de periodistas del New York Times también está negociando condiciones para paliar contra la contaminación de la IA. En las primeras sesiones del sindicato incluyeron una propuesta similar a la de otros colectivos como la de los guionistas en la que piden que sus miembros reciban una parte de los ingresos generados cuando su trabajo se licencia para el entrenamiento de IA. Miren qué interesante lo que cuentan aquí sobre quien tiene el control sobre cómo se usa la IA en la redacción:
En nuestra propuesta de IA, solicitamos dos cosas. En primer lugar, queremos una parte de los ingresos por licencias que la empresa obtenga al licenciar el trabajo que realizamos a diario para el entrenamiento de la IA.
En nuestro contrato actual, si escribo un artículo que se licencia en Brasil, recibo un porcentaje de esos ingresos. Pero ahora, si licencian la totalidad de mi obra, no recibimos nada. Eso es completamente injusto.
Otro aspecto que defendemos son las protecciones éticas en torno a la IA. No queremos que creen simulacros digitales, es decir, versiones digitales de nosotros mismos. No quiero que la gerencia grabe videos nuestros, ni que un robot con IA llamado Isaac hable sobre consejos de sudoku, ni que la IA genere mi voz. Por eso, estamos presionando para que se tomen medidas de protección al respecto.
También queremos revelar cómo se utiliza la IA en el proceso de elaboración de informes. Si se generó texto, debemos indicarlo para que los lectores sigan confiando en nosotros. Eso es fundamental. Es una relación recíproca.
Y luego de cuatro años de lucha, el Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (Writers Guild of America) acaba de llegar a un acuerdo con los estudios.
En Argentina, el panorama es inverso: mientras en EE. UU. se negocian cláusulas contra la IA, el Gobierno nacional impulsó la derogación del Estatuto del Periodista, una norma de 80 años que protege a los trabajadores de prensa contra despidos arbitrarios, rebajas salariales y abusos como la discrecionalidad en acreditaciones o presiones para revelar fuentes en investigaciones de corrupción, como el caso Libra.
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